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Cristina Rivera-Garza © Daniel de Laborde

Actualización: 22/05/2017

Cristina Rivera - Garza

Poemas Despejar y Vapulear

I.

DESPEJAR


No es extraño que la libertad sea a veces una gran pared blanca.



El blanco, como se sabe, no es la ausencia de color.



A través del disco de Newton, un viejo ejercicio escolar, los niños aprenden que el blanco resulta de la rápida combinación de todos los colores.



The woman brought two glasses of beer and two felt pads. She put the felt pads and the beer glass on the table and looked at the man and the girl. The girl was looking off at the line of hills. They were white in the sun and the country was brown and dry.
'They look like white elephants,' she said.
'I've never seen one,' the man drank his beer.
'No, you wouldn't have.'
Todo eso en un famoso texto del escritor norteamericano Ernest Hemingway.


La aparente calidad de vacío del color blanco invita, por sí mismo, a soñar.  



Las almohadas adoptan poco a poco la forma de una cabeza apocalíptica.



La niebla, a veces. La nube, que cae. El velo.



Es cierto que en el sueño todo ocurre por primera vez.



Alrededor del iris un paisaje invernal y, dentro del paisaje, un animal antediluviano y, sobre el paisaje, un falcón de plumas blanquísimas.


Prefiero, entre muchas, la palabra súbita.

 

La leve sonrisa en los labios es un signo de placer muy íntimo.



En el 2002, alguien publicó el artículo: From Yellow to Red to Black: Tantric Reading of "Blanco" by Octavio Paz', en el Bulletin of Latin American Research, 21:4, 527-44.



La discreción suele ser una virtud.



En lo personal, me tienen sin cuidado las virtudes.



Frente al gran muro vacío, el cual es de color blanco, resulta fácil preguntarse: ¿Es cierto que si corro el velo desaparece el rostro? ¿Es esta la tela del invierno más largo? ¿Cómo cae sobre tu espalda la mano del amanecer?



El futuro es un trazo.
El futuro me mira con sus ojos alucinados.
El futuro sabe escuchar jazz.



De repente, de la nada, la palabra cañaveral.



"Blanco" es uno de los títulos de Trois Couleurs, la triología de Krzyzstof Kieslowski, de la cual prefiero en realidad "Azul".



En el momento del despertar, el mundo es justo como esa gran pared despejada.



Empequeñecida por el tamaño del muro, pronuncio en voz baja las palabras: la vida empieza aquí.



Nunca he entendido lo que es un adverbio de lugar.



Tengo la impresión de que el disco de Newton es un breve estado de gracia.



Todos los colores están, en efecto, aquí.




VI.
VAPULEAR

 

La manera en que se forma la ola, como de la nada, y cómo se rompe. Tenue aguamarina.



¿Por qué alguien se introduce repentinamente en un mar de tersas aguas frías una tarde de mucho sol? No tengo respuesta para eso.


La idea del experimento como juego, argumenta Mathias Viegener, evita tanto la necesidad de percibir a lo experimental como opuesto al realismo narrativo, así como de forzarlo a que dé resultados políticos o incluso que produzca objetos particularmente inteligibles para que participen en alguna forma de "contrato" con el lector.



Desde otra perspectiva sólo se trataba de tres personas a medio vestir o medio desvestir que, muy adentro del océano, gritaban y reían. Los brazos hacia el cielo; las bocas llenas de sal.


Pero la luz.



La primera tentación es, ciertamente, narrativa.



Entrar en la boca del Pacífico, horizontal. Los miembros tan extendidos como una cierta forma testaruda de. Introducirse como quien avizora y cree en el destino y en la santa mano del azar. Nadar ahí como quien recuerda de súbito que solía.  



En las dos perspectivas debe existir el pelícano que, a toda velocidad, cae en línea recta sobre la marea. Visión monumental.  



La aguamarina es la variedad de color azul verdoso pálido del berilo.



Pronto se sabrá que el pelícano y la marea y la velocidad forman una trinidad santísima.



¿Y cómo no pensar en la infancia, en los veranos interminables de la infancia, cuando los cuerpos en ebullición, tan delgados y sólidos como astas, se deslizaban sin temor bajo las aguas en busca de algo desconocido o algo nuevo o, cuando menos, todo aquello que todavía no se sabía que hacía falta?



Qué alguien diga: ¡Pero la espuma: ligera, burbujeante, blanquísima!



En el experimento todo es potencial, por eso no se miden los resultados sino el proceso.



Alguien pudo haber pensado también que se trataba de tres personas desquiciadas mientras que otro pudo haberlas descrito como absolutamente metafísicas.



Pocas veces bajo las olas, así, resquebrajándose. A punto de existir y  a punto de no existir como la fe.

Mi vida con la ola es el título de un cuento surrealista de Octavio Paz. 


El tono azulado de la aguamarina se debe a la presencia de Fe2+; mientras que el verdoso se debe a las inclusiones de Fe3+



Es bueno estar en la tierra, alguien habría dicho eso mientras los pies se hundían en la arena y el sargazo se abrazaba a los tobillos como a una última oportunidad.  



Pero el nimbo de cosa sagrada o de umbral.



Es difícil concebir que el agua, al inicio tan helada, pueda tornarse con tanta facilidad o rapidez en una cálida mano que protege contra el pasado y contra el futuro y contra todo lo que está.  



Siempre me he preguntado cómo pasan los días, en realidad, los que viven dentro de la cavidad torácica de una ballena.

 

El sargazo es un género de macroalgas plactónicas de la clase Phaeophyceae (algas pardas) en el orden Fucales. Las algas, que pueden crecer en largo varios metros, son pardas o verde negruzcas y diferenciadas en rizoides, estipes y lámina. Algunas especies tienen vesículas llenas de gas para mantenerse a flote y promover la fotosíntesis. Muchas tienen texturas duras, que entrelazadas entre sí y con robustos pero flexibles cuerpos, le ayudan a sobrevivir a corrientes fuertes.

The Waves es el título de una de las novelas de Virginia Woolf.
Leí The Waves por primera vez bajo la fronda un árbol al que calificaría sin problema alguno de feliz.
The Waves ha sido desde entonces uno de mis libros de cabecera.

No cabe duda, lo propio de las olas es vapulear.



These are beautiful shores, dijo Lisa Robertson refiriéndose, sin duda, a otras playas o a otras orillas en uno de los poemas que compone su libro The Men.



Pero las gotas iridiscentes sobre la piel. Elegantes joyas pequeñísimas.



El Pacífico es un océano y es un hombre que se extiende orgánicamente a lo largo del litoral.

 

Los yacimientos de aguamarina son muy numerosos. Se pueden encontrar aguamarinas en Italia, Sri Lanka, India y Estados Unidos. También en bastantes países africanos, como Zambia, Nigeria, Madagascar, Kenya, Tanzania y Malawi. Las minas más importantes son las de Brasil: Minas Gerais, Bahía y Espirito Santo. Sin embargo, los ejemplares más cotizados provienen de los Montes Urales, en Rusia.



En efecto, Pacífico es también el nombre de una cerveza producida en el norte de México.



Pero este tenue sabor a sal.



Es sólo un momento saturado de lo que los modernos llamaban totalidad queriendo decir luz de octubre.



El aguamarina refuerza el campo magnético y trae buena suerte. Aporta felicidad y bienestar. Se dice que provoca la sonrisa y la alegría de las personas que la llevan. Fortalece el sistema nervioso central, el hígado y los riñones. Cura las impurezas de la piel y es indicado para los dolores de la nuca, mandíbulas y dientes, así como las afecciones de la garganta. Abre los chakras del entrecejo, del plexo solar y del bazo.
Desciende de algún lado, entonces, la palabra inefable.



El vaivén recurrente inacabable inconmovible de las olas me recuerda el concepto de repetición en Gertrude Stein.



Justo como la primera, la última tentación también es narrativa.



En contra de Aristóteles, para quien ser feliz era una forma de autorrealización humana, una postura conocida como eudemonismo, Epicuro creía en el hedonismo, a saber, la convicción de que la felicidad es una forma de experimentar el placer intelectual y físico.



Pero el eco del grito que escapa de la garganta.



Tengo la impresión de que el presente del indicativo es sólo una variante de la ola original.



En el juego se asume, no se comprueba.


Y tú estabas en medio de todo eso, tocando.

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