Actualización: 07/09/2009
Andrés Morales
Estos cinco poemas más un texto están dedicados y concebidos para cinco fotografías de Cora Requena.
Cinco cuerpos del pecado
Lujuria
YO soy esa, la nunca bien querida
por todos los amantes que rechazan
el cuerpo de mi voz; mi aliento espeso.
La puta que deshace sus vestidos,
la muerta que se hace la coqueta.
Esa, la que buscan los terribles
que ya no pueden más en su locura,
que solos en hoteles de borrachos
imaginan el neón de mi palabra.
La que llora acurrucada y la que sorbe
gota a gota, con fruición, la bien nacida.
(A Paola)
Soberbia
LA gran sacerdotisa del misterio,
de mentiras, de palabras, encerrada
en todas las arterias, en la mente
de grandes ceremonias que imagino. La huída de si misma, la que cree en todo su esqueleto, en cada gramo de piel aceitunada por el sol. La única que siempre te acompaña, la bella, la sabia, la deseosa levantando su siniestra hasta la altura de la Torre de Babel, sin tregua alguna. (A Cecilia) Gula MI pelo todavía me da hambre, no puedo beber más de mis entrañas; mi sangre, el corazón, todo mi cuerpo es poco para mi, la insatisfecha. Me oculto pero estoy, te sigo siempre, extiendo hacia mis piernas el planeta y poco es para mi y tú que observas: ¿Acaso no despierto tu apetito? (A Elisa) Codicia TODO para mi, el mundo entero: mis ojos para mi, mi vulva entera, mis pechos y mi piel, mi luz y sombra, el agua que me bebo, el aire que me cruza, todo para mi, hasta tus ojos. Yo cuelgo como ahorcada en tu garganta, yo limpio tus heridas en tus dedos, yo aplaco las palabras, el deseo, yo sueño que me sueñas y me sueñas durmiendo sin cerrar los ojos, hambrienta de lo otro que ya es mío. (A Verónica) Ira ¿ACASO no la ves entre mis ojos? ¿no sientes el desprecio de mi boca? ¿la espalda que se gira, el movimiento de un extremo a otro de la tierra? ¿Acaso no me sientes en tus manos, en esas ganas locas de matar, en esa huída extraña hacia delante, siguiéndote, subiendo por tus huesos, abriendo el corazón de tu enemigo, comiéndome las vísceras, los ojos, sacándote el dolor con sólo hablarme, con solo preguntar, con sólo verte? (A Gabriela) Cinco pecados en el cuerpo LA ira me corroe hasta la gula. La soberbia es la hermana de la ira; la lujuria me desnuda en la codicia: la soberbia es mi lujuria y es mi nombre. Yo tengo cinco dedos que te llaman, cinco uñas blancas que te arañan, cinco manos blandas que golpean tu ácida pasión oculta y muerta. Yo tengo tu cabeza y yo tu sexo; tengo el corazón de quien tú quieres: yo tengo tus cuatro extremidades, tus ojos, tu desierto, el pensamiento. Yo tengo cinco dedos que te llaman. Yo tengo cinco huesos en mis dedos.











