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Actualización: 30/01/2012
Sancho Panza
En el capítulo de la segunda salida de don Quijote es donde aparece por primera vez Sancho Panza, y Cervantes hace de él tan somero retrato que el desprevenido lector no advierte su principal protagonismo futuro y toma al escudero por un habitante más de los que pueblan el denso bosque de la novela. Labrador pobre, villano y hombre de bien (y aquí Cervantes hace una aclaración meditativa que explica y justifica toda la dura picaresca española: si es que este título se puede dar al que es pobre). Con Sancho entra la alegría de lo popular en la fábula, y los diálogos del caballero y su criado nos divertirán por los siglos. Mentiroso, ladronzuelo, pícaro sabedor de refranes, su fe quijotesca, que decía Unamuno, lo convertirá en poeta nato al apellidar a su amo con el más bello de los renombres, Caballero de la Triste Figura, mientras él, Sancho (capítulo XIX) se afana en llenar sus alforjas con el bastimento que llevaban en las acémilas los señores rezadores: el hambre, razón imperial de España.
Pablo García Baena



