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Actualización: 30/01/2012

Rebaños

Es cosa sabida que al hidalgo Alonso Quijada o Quesada o Quijana,que aún estos nombres son pocos para hombre de tan variable temperamento, los molinos de viento se le tornaban de pronto gigantes y los rebaños de ovejas ejércitos encantados. De unos y otros lances salió igualmente descalabrado, por lo que no es trampa deducir que no se salía mucho del camino para llegar a tales conclusiones. Y no es de extrañar que diera en atacar rebaños, por muy mansos que parecieran, o incluso con más razón a éstos, pues él nunca fue del bando de los que se dejan conducir más que porla fantasía (que es la razón a caballo) ni del batallón desarmado de los quietos. Si don Quijote volviera, yo sería su escudero... ¡Qué mal caballero era!

Por Martín López-Vega