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Actualización: 30/01/2012
En un lugar de la Mancha...
Alonso Quijano el Bueno vivió y murió en aquel lugar del que Cervantes no quiso acordarse de modo que, como al final de la historia se anota, "todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo". En aquel lugar Alonso Quijano se sueña caballero andante y al final, ya en su lecho de muerte y tras tantas aventuras y desventuras, se declara enemigo de Amadís de Gaula. Murió cuerdo y vivió loco, y en esto aquel Quijano no fue muy diferente a tantos que despiertan de sus sueños acaso tarde y apaleados. El caballero andante venció al tiempo, pero el viejo hidalgo que dicta su testamento al escribano entre los sollozos de la sobrina, del ama y del fiel Sancho Panza, muere vencido. En esa ida y vuelta de los sueños a la realidad acaso haya que buscar la permanencia del Quijote, su contemporaneidad siglo tras siglo. Ese incógnito "lugar de la Mancha" es, en definitiva, el universo. Y el mundo que vive en cada uno de nosotros. Breve, contradictorio, intemporal.
Por Juan Van-Halen



