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Actualización: 30/01/2012

El Caballero del Verde Gabán

Don Diego de Miranda, hidalgo cortés y de buena posición, un algo petimetre y un punto pagado de sí mismo, que agasaja a don Quijote en su casa, camino de las justas de Zaragoza. A estas alturas de la segunda parte, es un amable títere más del que se sirve Cervantes para mostrar que la cordura convencional es mucho menos interesante y novelesca que la entreverada locura de don Quijote y Sancho, locos cuerdos y cuerdos locos ya, en todo lo que dicen y emprenden, ya sea desafiar leones con un requesón bajo la celada o endilgar discursos acerca de la caballería andante entendida como ciencia de ciencias.

Por Carlos Marzal