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Actualización: 30/01/2012

Disciplinantes

En el amor no somos todos iguales. Sí, en cambio, deberíamos serlo en nuestra lucha por la libertad, por la defensa de los débiles frente a los poderosos. Aquella que nos protege de nosotros mismos y por eso nos ayuda a recobrar, en caso de pérdida, conciencia de nuestros próximos. Los que buscan la justicia sólo la pueden encontrar en la lucha por su libertad, y para ser libre hace falta también estar un poco loco, como don Quijote. Como Sancho, que al salir del brete del encontronazo de su caballero con los disciplinantes le confiesa a Juana, su mujer, que no hay cosa más gustosa en el mundo que ser hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras. Nuestro libro es el mejor amigo de los solitarios, de los sin amigo.

Por Manuel Borrás