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Actualización: 30/01/2012

Cervantes

A raíz de haber recibido Dulce María Loynaz el Premio Cervantes, un periodista le preguntó qué pensaba de Cervantes, y Dulce María le contestó: "Respuesta obvia. Pase a la próxima pregunta." Y he aquí que me encuentro en situación algo similar a la de ella, pero obligado a responder. En mi adolescencia me conquistó la tesis unamuniana de que el "rey de los hidalgos, señor de los tristes", como lo llamó Darío, se le había escapado de las manos al autor de la novela. Hace tiempo que no pienso así, y coincido con Borges en que ninguna obra es superior a quien la trajo al mundo. Ahora bien: el Quijote es tan inmenso que inmortalizó a su maravilloso creador, aquel "temprano amigo de los hombres", al decir de Martí, que a su vez justifica al mundo hispánico (con el oro de su idioma, su Lepanto, sus cárceles, sus dificultades), y hasta quiso venir a América, donde lo extrañamos todavía.

Por Roberto Fernández Retamar